martes, 26 de agosto de 2008

Sigo vivo


Queridos Ortega y Gasset:

Sigo vivo, ya en Madrid. No os preocupéis, que en estos días subo las fotos que faltan.

Por de pronto, pongo una para que lo veáis.

jueves, 21 de agosto de 2008

Dia 13

Queridos Epi y Blas:

ayer hice un poco de turismo. Había quedado con los de Runner's a las 12 de la mañana pero como en casa del herrero, cuchillo de palo, los tíos que escriben una revista de atletismo llegan tarde. Así que, como estaba en Tiananmen, decidí dar una vuelta a la plaza.

La vuelta me llevó exactamente media hora (sin parar). Bueno, sí que paré, para hacer una foto a esta niña tan mona:



Vale, y también paré para hacer un par de fotos artísticas. Ésta, por ejemplo, me habría quedado genial de no ser por la foto del chino del fondo:



Y en ésta queda patente que no hace falta poner una bandera megalómana para que tu país la sienta mucho más. De hecho, la bandera china de la plaza de Tiananmen es grande, pero no gigantesca, como la de Colón que pusieron con la dictadura de Aznar (Depa dixit):



Mientras seguía esperando me encontré con Landa (no Alfredo, sino Luis Miguel, un señor muy majo que es el seleccionador nacional de fondo y mediofondo del atletismo español). La señora con la que está no es una querida, es su mujer, vive con ella en Madrid, no penséis que está en Beijing por temas de turismo sexual. Por eso publico la foto:



Luego entramos a la Ciudad Prohibida. Llena de carteles por todos lados: "prohibido hacer fotos", "prohibido escupir", "prohibido fijar carteles", en fin, es un chiste muy malo, pero las neuronas escasean.

La Ciudad Prohibida es un palacio tan grande que podría servir para un rey muy gordo, porque, la verdad, jugar a un escondite ahí es un suicidio. Es un sitio lleno de historia, pero bueno, si queréis saber más, está en los libros. Yo os puedo enseñar unas fotos hechas a medio gas:





Pero no me puedo marchar sin hablar del fenómeno David Beckham que estamos sufriendo. Cada vez que paramos a hacernos una foto, se nos pega un chino para hacerse la foto con nosotros, y es que hemos llegado a la conclusión de que, para ellos, somos exóticos, como monos de feria. Primero entra uno, luego otro, luego otro, luego una madre te trae a su hijo pequeño para que lo cojas en brazos, luego vienen dos chinitas con trenzas, luego viene su p... madre y ya te tienes que ir corriendo porque te sientes como un payaso o un futbolista del Madrid (que, a fin de cuentas, es lo mismo). Este niño ayer pasó por nuestros brazos (que diría Nanysex):



Y aquí estamos todos anunciando desodorantes junto al retrato del chino aquél que escribía libros rojos:


Por si no os lo creíais, últimamente me estoy dedicando a hacer fotos a los chinos que nos hacen fotos. Aquí va una de ellas (no es coña, lo juro):


Felizmente conseguimos después unas entradas para el atletismo tiradas de precio. Pudimos ver a un tal Usain Bolt batir de nuevo el récord del mundo, pero esta vez de 200 metros. Sorprendentemente, el resto de los rivales tiene narices y sigue corriendo. Como cada vez que se bate un récord del mundo, nos hacemos una foto para que se sepa que el dinero ha estado bien gastado:


Pero lo del día 14 no tiene perdón de Dios. Ya os contaré mañana...

miércoles, 20 de agosto de 2008

Día 12

Queridos Bagheera y Baloo:

Hoy voy a ser algo más telegráfico que de costumbre, porque me levanto en 4 horas para ir de marcha (no a los bares, sino a ver a María que, aunque tiene apellido Vasco, es de Barcelona). La marcha es un deporte en el que se trata de correr lo más rápido posible sin que parezca que corras.

Por partes: ayer me levanté tranquilo, porque llegué bastante cansado. Estuve trabajando un rato y después me fui al anillo olímpico a pasar el rato antes de la jornada de atletismo. Cosas que vi allí: los chinos falsifican todo, y le ponen licencias diferentes:



Air PlayBoy

Luego me eché una siesta a la hierba del Estadio Nacional, antes de entrar al atletismo. Ayer se disputaba la final de lanzamiento de disco masculino (que se trata de jugar al frisbee, pero a lo bruto, sin que el compañero pueda tener narices de cogerlo) y la de 1.500 metros (que está hecha para gente en término medio).

En disco teníamos dos participantes, uno blanco y uno negro (como los chistes malos). El negro lanzó un poquito más lejos que el blanco, así que el blanco (que normalmente lanza muy lejos, pero ayer el ColaCao de la Villa Olímpica debía de estar caducado) se tuvo que conformar con la novena plaza (como es canario, él decía que había quedado octavo). El negro quedó quinto. Plas plas, enhorabuena a los premiados.

En el 1.500 corre un chaval de Burgos, bueno, más que de Burgos, de Aranda de Duero, se llama Juan Carlos Higuero y dio la casualidad de que nos sentamos al lado de su familia:



Afición española puesta en pie. El "Tete" de la Ossa hace fotos con su cámara.


Ahora, una foto en la que se aprecia que estoy comiendo bien, mira la curva de la felicidad que se dibuja debajo del logo del Gran Héroe Americano:



Ellas los prefieren gorditos..

La final del 1.500 es la polla (con perdón): estrategia, táctica, picaresca y adrenalina (esto se lo he copiado al redactor de Marca, así que no me preguntéis qué significa). El español iba 10º en la última vuelta, pero finalmente quedó 5º, así que, en vez de medallas, le han dado una palmada en la espalda y una caja de Juanolas de las grandes. Nosotros, muy contentos, porque, como dicen en los toros, no hay quinto malo:



Detrás iban los toros...



Luego nos fuimos a lo de siempre: cenar en buena compañía y echarnos unas risas. Me dio por el toque artístico, así que hice un par de fotos del Estadio bastante bonitas (pero no son esta):



Bonito es...


Llego ahora al hotel, después de una jornada larga (os contaré mañana). Me entero de que en España, a la vuelta, habrá 150 personas menos, y me apetece un poco menos escribir gilipolleces y tonterías, pero creo que, en el fondo, la vida debe seguir su curso y, aunque lo fácil sería no hacerlo, espero que os ríais un rato.

Un abrazo fuerte.


martes, 19 de agosto de 2008

Día 11

Queridos Anakin y Amidala:

ayer fue un día de lo más completito. Conseguí unas entradas para el waterpolo y me encontré a unos señores en la puerta que tenían pinta de ser españoles, así que les dije que si se venían conmigo para no estar sólo. Lo malo es que resultó que venían con mala gente, así que, a balón parado, formamos un equipo tal que así:


Equipo olímpico español de levantamiento de birra:
En primera línea: Depa, Álex Fiz, Comu, Martín Fiz, Guillermo Ferrero, Calabuig.
En segunda: Álex, Ana Churruca, Maikel Gómez.


El waterpolo fue un pelín aburrido porque no hubo mucha emoción, todo hay que decirlo. Pero nos encontramos por ahí a Mireia Belmonte, una nadadora española que tiene unas espaldas, para sus 17 añitos, que si nos pega una hostia nos tira para atrás. Cuando no se daba cuenta nos pusimos a su lado y nos hicimos una foto, ella sonríe pero por detrás nos está pellizando a Alberto y a mí en la espalda (de ahí nuestro rictus serio, en comparación al de Calabuig):


Intentamos robarle la acreditación, pero no se dejó.



Luego nos hicimos una foto con el más grande:


Pero sigue siendo el rey:

Y, de ahí, al atletismo, después de comer en un chino (cómo no). Después de la eliminación de Liu Xiang en 110 vallas, que se hubo de retirar lesionado (aquí es un héroe nacional, más o menos como Franco en España), la afición china se siente un poco desconsolada. Incluso las niñas chinas rezan porque sus atletas consigan unas medallas. ´



Cuatro chinitos,
tiene mi cama...

Y después, un poco de atletismo. La jornada de ayer tuvo una protagonista especial, rusa y que se pone en órbita. Vamos, como la perrita Laika, pero en atleta. Se llama Yelena Isinbaeva, pero tiene un gran problema: le encanta el paripé y hacerse notar. Va completamente sobrada y es la récordwoman de la especialidad, pero, entre salto y salto, le gusta hacer cosas como estas:


El cine de las sábanas blancas proyecta el Acorazado Potemkin.


Lo malo de todo es que a la muchacha no se lo podemos tener demasiado en cuenta, porque luego hace cosas como ésta:


Hoy me siento Flex.

Luego nos fuimos a celebrar el cumpleaños de Alberto a un sitio como realmente se merece. Como se puede apreciar en la foto, iba necesitado ya de un sitio donde nos pongan algo típico, en vez de tanto arroz y tanto fideo chino:



¡Taxi!

Martín Fiz dijo que nos cogía corriendo, que aquí los taxis van muy lentos, así que se puso a liderar el grupo de los voluntarios:



El que tuvo, retuvo.

Cuando llegamos al restaurante, a Alberto casi se le caen las lágrimas por la chepa. Pudimos comer huevos rotos en su aniversario:


A punto de entrar a matar.

Pero, sin duda, lo mejor del día fue lo que nos pasó en la cena. En la mesa de al lado, los organizadores del campeonato del mundo de lanzamiento de huesos de aceituna. Nos retaron a que mañana fuéramos a ver el Beijing Master Series, porque el Mundial siempre se celebra en Cieza. Se encuentran en China para intentar conseguir apoyos para que su deporte sea considerado olímpico. Inmortalizamos ese momento especial:



Niño, trae una de machacás, que esto hay que celebrarlo.

Después entrevistamos al presidente de la FILHO (Federación Internacional de Lanzamiento de Hueso de Oliva), que nos comentó brevemente las reglas del juego (no se permite impactar en la pierna de los viandantes, el uso de dentaduras postizas está permitido y la variedad a utilizar es la machacá de Cieza, Murcia). Pero la que más me gustó fue la que explica que, en caso de indigestión, la organización no se hace responsable.


Después de enterarse de que Jacques Rogge prefiere
el altramuz.

Bueno, este fue mi día de ayer. El de hoy promete bastante. Un beso fuerte de vuestro hijo,

Luke.

lunes, 18 de agosto de 2008

Día 10

Queridos Adán y Eva:

Todo sigue bien y correcto. Mi corazón sigue en su sitio a pesar de la emoción de ver a Usain Bolt bati el récord del mundo de 100 metros lisos ayer. Después de trabajar un poquito por la mañana, decidí acudir a la llamada de la selva que, en el caso del urbanita medio en el que estoy convertido, supone ir de compras.

Como se podía esperar, ir de compras en China no es como ir de compras en cualquier otro sitio del mundo. Estuvimos en el Mercado de la Seda, que es como el mercadillo que hacían en el pueblo los sábados, pero de cuatro plantas y brutal en cuanto a que los vendedores no hacen más que pedirte que les compres. No me llevé nada, salvo la impresión de que es un lugar que cuesta olvidar.

Ah. El mercado de la seda es conocido por sus falsificaciones. Sin ir más lejos, si un Starbucks en China es así:



Y en el mercado de la seda hay una falsificación del Starbucks, tal que así:


Después he cogido el Metro hasta el Estadio Olímpico, para ver la jornada de atletismo. Curioso cartel que prohíbe la reventa de entradas (a buenas horas, mangas verdes):


Y un modo de contribuir al desarrollo sostenible: un letrero en una caja de cartón.


Por la tarde, deporte: vimos a Marta Domínguez hacer un "casi casi" y caer en la última valla, a Higuero clasificarse para la final del 1.500... y a Bekele sobrarse y ganar la prueba de 10.000 metros. Una burrada.

Luego fuimos a cenar, ayer era el cumpleaños de Alberto (sí, mamá, ese que cuando vienes a casa escondes el monedero) y nos tomamos un par de cervezas (que aquí equivalen a 1 litro y medio) mientras degustábamos unos platos chinos que... cómo os diría yo, ricos, lo que se dice ricos, no estaban.

Ah, a Alberto le regalamos un reloj, para que no llegue siempre tarde a los sitios, eso sí, con la efigie de Mao, un tipo al que a
dora. El reloj tiene un mecanismo por el que Mao saluda haciendo así con la manita.



Ahora me voy al waterpolo, juega España contra Grecia, ya os contaré.

Vuestro hijo, que os quiere,

Caín.

domingo, 17 de agosto de 2008

Días 7, 8 ,9

Ché, viejo y vieja:

Lo sé, no tengo perdón de Dios. 3 días sin saber de mí. Bueno, sigo vivo y bien. Os resumo lo que hicimos:

El jueves fui al Palacio de Verano (creo que es la mejor época del año ahora). El Palacio de Verano es como El Escorial, muy grande, muy bonito, muy masificado y lleno de puestos de venta de souvenirs. Aún así tiene cosas dignas de ver, como el puente de los diecisiete arcos, en el que me hice esta fotografía tan poco digna como bonita:


Aunque lo que a mí más me gustó fue el letrero en el baño con el nombre, fotografía y número de teléfono del que los limpia, por si quieres llamarlo para explicarle un par de cosas acerca de la higiene. Eso sí, los baños estaban, como dice mamá, que se podían comer sopas dentro.



El jueves por la tarde fui a la piscina y luego me encontré con Alberto y el resto de la gente de Runners en el centro. Luego, un taxi y a la cama.

La principal noticia del viernes fue esta:



Por primera vez, pudimos ver el sol. Los chinos han bombardeado con nitrato de plata el cielo para provocar lluvia que elimine la contaminación. Et voilá, por primera vez en lo que llevo de viaje, necesito imperiosamente mis gafas (no por la claridad, sino por los rayos). Como principal noticia del día, me encuentro con una amiga a la que hace tiempo que no veía: mi sombra.


Una vez reconciliado con mi sombra fui a la reventa a comprar unas entradas para el atletismo. Padre, madre, sé que me vais a matar, pero me gasté 150 euros en la final de los 100 metros lisos que, teniendo en cuenta que dura 10 segundos, es gastarse 15 euros por segundo, que ya lo sé, que parezco que vengo de marqueses. Pero luego os cuento si valió la pena:

Por la tarde fuimos al tenis, me encanta su juego tan impresionante, que diría Florencio Torrelledó en la sección de Gomaespuma. Allí vimos dos partidos de dobles, en uno llegaron a 19-17 en el tercer set, en el otro jugó Roger Federer. Bueno, Roger Federer, más que correr, flota, más que jugar, apabulla:


Y, poco más. De ahí, me fui a dormir, porque el día siguiente quise salir de marcha. No, madre, no de esa marcha, sino de la marcha atlética, que teníamos opción de medalla. Abro un paréntesis () para explicaros que la marcha es ese deporte en el que hay que correr lo más rápido posible engañando al juez para que crea que siempre tienes un pie en el suelo. Para que te hagas una idea, el récord del mundo de 10 kilómetros andando es más de lo que yo haré nunca corriendo. Estaba la gente de las televisiones, yo buscaba a María Escario (ya sabes lo que la aprecio, esas gafas, ese porte), pero me encontré a este otro presentador:


Y a un granadino que, aunque esta vez no sacó medalla, sigue siendo el más grande de todos los tiempos:


Por la tarde seguí en el anillo olímpico, viendo un poco de todo. Por la tarde pude entrar, por fin, al Estadio Nacional, que, por dentro, es algo así de grande. Aquí se dedica la gente a correr, pero no porque les persiga la policía, como en el barrio, sino por amor al arte.


Y, aunque se llama "nido de pájaro", dentro no hay cagarrutas ni cosas de esas, sino un montón de detalles muy chulos, como, por ejemplo, esta lámpara (que en el Estadio Nacional queda guay, pero no se te ocurra llevártela a casa):


Y, a eso de las 22.30, el quid de la cuestión. Hemos pagado 1700 yuan (unos 150 euros) por cada entrada de la final de los 100 metros lisos (que encima, no hay cuestas ni nada). Tenemos cara de alegría, pero estamos un poco apagados, porque de los 3 mejores velocistas del mundo (Bolt, Powell y Gay), uno de ellos no estará en la final (Gay, no es que sea mariquita, es que se le dio mal la semi). Así de apagados estábamos, en comparación al Estadio:


Pero empezó la final de los 100 metros. Casi me coge haciendo pis, que yo soy mucho de hacer pis cuando no toca, pero me aguanté las ganas. Y vaya que si valió la pena. Un jamaicano batió el récord del mundo sobrado, bajando de 9.70 segundos, y podría haber hecho lo que hubiera querido. En el Estadio parecía una locomotora, una auténtica bala. Cuando vimos que había batido el récord, nuestro grito fue unánime: "Veinticinco mil pesetas, veinticinco mil pesetas por ver el récord del mundo"



Creo que será la carrera más recordada de estos Juegos, si no contamos lo que está haciendo Phelps en natación. Todavía se me pone la piel de gallina. Creo que valió la pena el esfuerzo.


Por cierto, mandad dinero que con lo que me he gastado en la entrada no tengo para comer : )



viernes, 15 de agosto de 2008

Día 7 (previa)



Dear father, dear mother:

Sigo bien y vivo, pero ayer me quedé sin batería en la cámara y no pude actualizar. Ahora me voy a por mis entradas para la final de los 100 metros de mañana. Así que nos hablamos luego.


Adjunto una foto onírica con el cubo de agu
a (no, no el de fregar, el de aquí, que se llama así porque dentro se hace la natación).


Por cierto, al tal Phelps, lo vi, díselo a mamá.


Os dejo, que he quedado con Alberto (ese chico que tiene el pelo largo y que cuando viene a casa Papá guarda el jamón).

Un abrazo de your dear son,

Maikel



miércoles, 13 de agosto de 2008

Día 6

Queridos ma y pa:

No, no me he alquilado una bicicleta todavía para moverme por Beijing. La verdad es que no es muy necesario, el metro funciona muy bien y yo voy demasiado lejos como para arriesgarme. Además, aquí hay muuuuuuuuuuchas bicis (todas bastante normalitas), pero pocos ganadores del Tour de Francia, porque no hay ninguna cuesta:


Estuve en el centro comercial. Hay de todo, hasta zapatillas de marca, como podéis observar en la foto. El símbolo me suena de algo, pero no me acuerdo mucho a qué me recuerda. Bueno, a lo que iba, que todo es muy barato, muy, muy barato. Las zapatillas de 100 euros están a unos 50 (de las buenas), y las camisetas a unos 10 euros (de las buenas). Eso no quiere decir que hayamos comprado, que nosotros creemos que las falsificaciones merecen la pena.



Después fui a comer algo en un supermercado antes de ver la competición de hoy. Como puedes observar, me estoy alimentando con lo único que realmente parece sano a simple vista (pan, salchichas, Gatorade fresquito, patatillas). Luego he echado un regueldo y directo a la pista...


... no sin antes parar a ver a los señores echar un dominó. Aunque aquí al dominó se le llama "damas chinas".


En realidad hoy queríamos haber ido a ver el tenis de mesa, que aquí es deporte nacional. Pero se habían agotado las entradas, así que hemos ido a ver el tenis que se juega en pista grande, que es mucho más cansado y le meten unas hostias a la pelota que da cosa. Hemos visto un montón de partidos, porque la entrada te permite entrar a todas las pistas. Primero, a David Ferrer y Nicolás Almagro perder contra dos suecos que eran muy altos y hacían muchas trampas. Mientras estábamos viendo el partido han entrado 10 chavales muy altos a verlo a nuestro lado, llevaban camisetas de España y les llamaban Marc, Rudy, Mumbrú, Ricky, Bomba... no sé, para mi que eran famosos.

Pero, para famoso, el único hombre que se merecía una fotografía en el día de hoy. Don Pedro Muñoz, presidente de la RFET. Este señor me ha pedido el móvil, dice que me va a mandar un mensaje cariñoso. Yo lo tengo en mucha estima porque es el dueño de los salones Lancaster Palace, y en Carabanchel hay uno muy bonito donde se casó el primo, así que gracias a don Pedro Muñoz. Como le he dicho "yo con tenistas del tres al cuarto no me hago una foto, pero con usted, don Pedro, cómo no". Se ha reído el tío. De la vez que papá se cogió una intoxicación con los langostinos del banquete no le he dicho nada, porque no era el momento.



Luego hemos visto jugar a Tommy Robredo con un chaval fuertote que lleva camiseta sin mangas y una cinta en el pelo. Se llama Rafa Nadal, le mete unas hostias increíbles a la pelota, pero han perdido contra dos australianos en el dobles.



Luego me he ido a hacer pis y he aprovechado para la típica foto en el baño. Mirad qué camiseta más molona, me la regaló una amiga.


He aprovechado también, padres, para comer caliente por una vez, porque la comida del hotel es un poco "cómo te diría yo". Así que he cogido a Álex por banda y le he dicho "vamos a pegarnos un homenaje". Nos ha sabido genial y nos ha costado dos duros.




Mañana iremos al Palacio de Verano, que creo que lo abren hasta el 21 de Septiembre. Os seguiré informando.