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martes, 19 de agosto de 2008

Día 11

Queridos Anakin y Amidala:

ayer fue un día de lo más completito. Conseguí unas entradas para el waterpolo y me encontré a unos señores en la puerta que tenían pinta de ser españoles, así que les dije que si se venían conmigo para no estar sólo. Lo malo es que resultó que venían con mala gente, así que, a balón parado, formamos un equipo tal que así:


Equipo olímpico español de levantamiento de birra:
En primera línea: Depa, Álex Fiz, Comu, Martín Fiz, Guillermo Ferrero, Calabuig.
En segunda: Álex, Ana Churruca, Maikel Gómez.


El waterpolo fue un pelín aburrido porque no hubo mucha emoción, todo hay que decirlo. Pero nos encontramos por ahí a Mireia Belmonte, una nadadora española que tiene unas espaldas, para sus 17 añitos, que si nos pega una hostia nos tira para atrás. Cuando no se daba cuenta nos pusimos a su lado y nos hicimos una foto, ella sonríe pero por detrás nos está pellizando a Alberto y a mí en la espalda (de ahí nuestro rictus serio, en comparación al de Calabuig):


Intentamos robarle la acreditación, pero no se dejó.



Luego nos hicimos una foto con el más grande:


Pero sigue siendo el rey:

Y, de ahí, al atletismo, después de comer en un chino (cómo no). Después de la eliminación de Liu Xiang en 110 vallas, que se hubo de retirar lesionado (aquí es un héroe nacional, más o menos como Franco en España), la afición china se siente un poco desconsolada. Incluso las niñas chinas rezan porque sus atletas consigan unas medallas. ´



Cuatro chinitos,
tiene mi cama...

Y después, un poco de atletismo. La jornada de ayer tuvo una protagonista especial, rusa y que se pone en órbita. Vamos, como la perrita Laika, pero en atleta. Se llama Yelena Isinbaeva, pero tiene un gran problema: le encanta el paripé y hacerse notar. Va completamente sobrada y es la récordwoman de la especialidad, pero, entre salto y salto, le gusta hacer cosas como estas:


El cine de las sábanas blancas proyecta el Acorazado Potemkin.


Lo malo de todo es que a la muchacha no se lo podemos tener demasiado en cuenta, porque luego hace cosas como ésta:


Hoy me siento Flex.

Luego nos fuimos a celebrar el cumpleaños de Alberto a un sitio como realmente se merece. Como se puede apreciar en la foto, iba necesitado ya de un sitio donde nos pongan algo típico, en vez de tanto arroz y tanto fideo chino:



¡Taxi!

Martín Fiz dijo que nos cogía corriendo, que aquí los taxis van muy lentos, así que se puso a liderar el grupo de los voluntarios:



El que tuvo, retuvo.

Cuando llegamos al restaurante, a Alberto casi se le caen las lágrimas por la chepa. Pudimos comer huevos rotos en su aniversario:


A punto de entrar a matar.

Pero, sin duda, lo mejor del día fue lo que nos pasó en la cena. En la mesa de al lado, los organizadores del campeonato del mundo de lanzamiento de huesos de aceituna. Nos retaron a que mañana fuéramos a ver el Beijing Master Series, porque el Mundial siempre se celebra en Cieza. Se encuentran en China para intentar conseguir apoyos para que su deporte sea considerado olímpico. Inmortalizamos ese momento especial:



Niño, trae una de machacás, que esto hay que celebrarlo.

Después entrevistamos al presidente de la FILHO (Federación Internacional de Lanzamiento de Hueso de Oliva), que nos comentó brevemente las reglas del juego (no se permite impactar en la pierna de los viandantes, el uso de dentaduras postizas está permitido y la variedad a utilizar es la machacá de Cieza, Murcia). Pero la que más me gustó fue la que explica que, en caso de indigestión, la organización no se hace responsable.


Después de enterarse de que Jacques Rogge prefiere
el altramuz.

Bueno, este fue mi día de ayer. El de hoy promete bastante. Un beso fuerte de vuestro hijo,

Luke.

martes, 12 de agosto de 2008

Día 4+1

Hola, aita y ama:

Hoy me he levantado con ganas de ir a la piscina, aunque fuera solo. Así que para allá que me he ido. Pero hoy estaban nadando allí España y Australia (no, el país entero no, que la piscina es pequeña, pero sí sus selecciones de waterpolo). Les he preguntado si me dejaban bañarme en la de los pequeñines, pero me han puesto mala cara, así que me he subido a la grada a ver el partido con los españoles.

¿Qué decir de los españoles? Pues bueno, se nos nota desde lejos que somos españoles, por la cara de buena gente que tenemos y, sobre todo, porque nos quejamos un montón de lo que ocurre a nuestro alrededor, aderezándolo con el conocido chascarrillo de "esto es una vergüenza y en España no habría pasado". Entre los españoles, he conocido a un par muy majos que se han hecho fabricar una bandera porque aquí no las venden, sino que las fabrican:



Nos hemos divertido mucho en el partido (ha estado Don Felipe, pero no la Leti) y hemos ganado a Australia por un gol. Así que contentos para casa. Luego me hecho unos amigos gallegos y uno catalán y nos hemos ido a ver el baloncesto. Hoy jugaba España contra China, un partidazo, pero no teníamos entradas, así que hemos ido a la reventa. La reventa en China funciona, y mucho:


En general las entradas para los Juegos son muy baratas, porque, en moneda china, cuestan un 10% de lo que costarían normalmente (la mejor entrada del partido de hoy costaba originalmente 10 euros). Así que, por mucho que lo subieran, parecía una buena idea intentar sacar un par de entradas por 50 o 60 euros cada una... pues bien, imposible. Estos chinos son unos cabrones. No bajaban de los 150 euros por unidad. Hemos pensado que acercándonos una vez empezado el partido se rajarían. Pues bien, ni por esas, su orgullo les impide vender la entrada por menos valor del que cree que tienen. Que se las coman. Porque, de hecho, nadie les pedía.

También he comido, no os creáis. Pero al lado del pabellón de baloncesto no había ningún restaurante, así que he ido a un supermercado bastante grande y me he comprado un menú nutritivo. Incluso tenían embutido, aunque he pasado de comprarlo:


Si alguna vez os habéis preguntado por qué los todo a un euro en España son así, es porque aquí también son así. De hecho, toda la comida me ha costado un euro.


Como estábamos un poco cabreados por lo de las entradas, nos hemos ido a la plaza de Tiananmen a parar un par de tanques. Lo cierto es que la plaza es grande, muy grande, pero, para qué negarlo, me la imaginaba mucho más grande después de todo lo que había leído. Tienen una bandera china muy grande y un retrato de un señor gordo que se parece a Mao, pero sin gorra. Luego me he venido al hotel, así que tampoco tengo mucho más que contaros. Mañana creo que voy a ir a ver el tenis de mesa, un gran deporte chino (mi partido contra Yang Yang sigue pendiente de hora final). Ahí van fotos: