Ché, viejo y vieja:
Lo sé, no tengo perdón de Dios. 3 días sin saber de mí. Bueno, sigo vivo y bien. Os resumo lo que hicimos:
El jueves fui al Palacio de Verano (creo que es la mejor época del año ahora). El Palacio de Verano es como El Escorial, muy grande, muy bonito, muy masificado y lleno de puestos de venta de souvenirs. Aún así tiene cosas dignas de ver, como el puente de los diecisiete arcos, en el que me hice esta fotografía tan poco digna como bonita:
Lo sé, no tengo perdón de Dios. 3 días sin saber de mí. Bueno, sigo vivo y bien. Os resumo lo que hicimos:
El jueves fui al Palacio de Verano (creo que es la mejor época del año ahora). El Palacio de Verano es como El Escorial, muy grande, muy bonito, muy masificado y lleno de puestos de venta de souvenirs. Aún así tiene cosas dignas de ver, como el puente de los diecisiete arcos, en el que me hice esta fotografía tan poco digna como bonita:

Aunque lo que a mí más me gustó fue el letrero en el baño con el nombre, fotografía y número de teléfono del que los limpia, por si quieres llamarlo para explicarle un par de cosas acerca de la higiene. Eso sí, los baños estaban, como dice mamá, que se podían comer sopas dentro.

El jueves por la tarde fui a la piscina y luego me encontré con Alberto y el resto de la gente de Runners en el centro. Luego, un taxi y a la cama.
La principal noticia del viernes fue esta:
La principal noticia del viernes fue esta:

Por primera vez, pudimos ver el sol. Los chinos han bombardeado con nitrato de plata el cielo para provocar lluvia que elimine la contaminación. Et voilá, por primera vez en lo que llevo de viaje, necesito imperiosamente mis gafas (no por la claridad, sino por los rayos). Como principal noticia del día, me encuentro con una amiga a la que hace tiempo que no veía: mi sombra.

Una vez reconciliado con mi sombra fui a la reventa a comprar unas entradas para el atletismo. Padre, madre, sé que me vais a matar, pero me gasté 150 euros en la final de los 100 metros lisos que, teniendo en cuenta que dura 10 segundos, es gastarse 15 euros por segundo, que ya lo sé, que parezco que vengo de marqueses. Pero luego os cuento si valió la pena:
Por la tarde fuimos al tenis, me encanta su juego tan impresionante, que diría Florencio Torrelledó en la sección de Gomaespuma. Allí vimos dos partidos de dobles, en uno llegaron a 19-17 en el tercer set, en el otro jugó Roger Federer. Bueno, Roger Federer, más que correr, flota, más que jugar, apabulla:
Por la tarde fuimos al tenis, me encanta su juego tan impresionante, que diría Florencio Torrelledó en la sección de Gomaespuma. Allí vimos dos partidos de dobles, en uno llegaron a 19-17 en el tercer set, en el otro jugó Roger Federer. Bueno, Roger Federer, más que correr, flota, más que jugar, apabulla:

Y, poco más. De ahí, me fui a dormir, porque el día siguiente quise salir de marcha. No, madre, no de esa marcha, sino de la marcha atlética, que teníamos opción de medalla. Abro un paréntesis () para explicaros que la marcha es ese deporte en el que hay que correr lo más rápido posible engañando al juez para que crea que siempre tienes un pie en el suelo. Para que te hagas una idea, el récord del mundo de 10 kilómetros andando es más de lo que yo haré nunca corriendo. Estaba la gente de las televisiones, yo buscaba a María Escario (ya sabes lo que la aprecio, esas gafas, ese porte), pero me encontré a este otro presentador:

Y a un granadino que, aunque esta vez no sacó medalla, sigue siendo el más grande de todos los tiempos:

Por la tarde seguí en el anillo olímpico, viendo un poco de todo. Por la tarde pude entrar, por fin, al Estadio Nacional, que, por dentro, es algo así de grande. Aquí se dedica la gente a correr, pero no porque les persiga la policía, como en el barrio, sino por amor al arte.

Y, aunque se llama "nido de pájaro", dentro no hay cagarrutas ni cosas de esas, sino un montón de detalles muy chulos, como, por ejemplo, esta lámpara (que en el Estadio Nacional queda guay, pero no se te ocurra llevártela a casa):

Y, a eso de las 22.30, el quid de la cuestión. Hemos pagado 1700 yuan (unos 150 euros) por cada entrada de la final de los 100 metros lisos (que encima, no hay cuestas ni nada). Tenemos cara de alegría, pero estamos un poco apagados, porque de los 3 mejores velocistas del mundo (Bolt, Powell y Gay), uno de ellos no estará en la final (Gay, no es que sea mariquita, es que se le dio mal la semi). Así de apagados estábamos, en comparación al Estadio:

Pero empezó la final de los 100 metros. Casi me coge haciendo pis, que yo soy mucho de hacer pis cuando no toca, pero me aguanté las ganas. Y vaya que si valió la pena. Un jamaicano batió el récord del mundo sobrado, bajando de 9.70 segundos, y podría haber hecho lo que hubiera querido. En el Estadio parecía una locomotora, una auténtica bala. Cuando vimos que había batido el récord, nuestro grito fue unánime: "Veinticinco mil pesetas, veinticinco mil pesetas por ver el récord del mundo"

Creo que será la carrera más recordada de estos Juegos, si no contamos lo que está haciendo Phelps en natación. Todavía se me pone la piel de gallina. Creo que valió la pena el esfuerzo.

Por cierto, mandad dinero que con lo que me he gastado en la entrada no tengo para comer : )
2 comentarios:
Eso es para contárselo a todos los nietos que tendrás distribuidos por el mundo en de aquí a unos años.
Grandes alberto y Depa... ¿Dónde estaba el maestro y fino estilista AC?
El referente estaba, como tiene que ser, acreditado en la zona de prensa, rodeado de megas y gigas.
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