Queridos papá y mamá:
Ya estoy en Beijing (o Pekín, o como se llame). Ha sido un viaje un poco largo y duro (como muchas otras cosas de la vida que hay que tragar). A las 17.30 embarcamos en un vuelo de British Airways rumbo a Londres, para luego ir de Londres a Pekín (que digo yo que para qué vamos primero al oeste si luego vamos a ir al oeste, que no es cuestión de joder la marrana y pasarse horas y horas en el avión).
Lo mejor de ir a Londres es que nos dieron un poco de comer (poco, no os creáis, un mierda-sandwich de pollo y un zumito y chocolatina), pero bueno, teniendo en cuenta que entraba en el precio del vuelo, mejor que mejor. Yo no tenía mucha hambre, pero me lo comí no fuera a ser que me riñera la azafata, que tenía muy pmala pinta.

Luego llegamos a Londres, y allí era una hora menos, como en Canarias, pero hacía mucho más frío que en Canarias y los londinenses son un poco más blancos y con un poco más de mala leche que los canarios. Casi perdemos el avión a Pekín porque nos liamos a hablar con unos tipos que llevaban unas camisetas con la bandera de España. Al principio creímos que eran de la Falange o algo de eso, pero luego nos dijeron que no, que eran del equipo español de Tiro Olímpico.
Entonces nos dimos cuenta de que no era el momento de bromear con unos tipos que, entre otras cosas, te pueden clavar un tiro entre ceja y ceja a la menor gracia. Así que cogimos por banda a una señora mayor, con gafas, que imaginamos era la que les planchaba las camisas a los tiradores. Pues no, padres, era la triple campeona mundial de tiro olímpico a 100 metros. Dice que estuvo casada, pero que ahora es viuda , porque cuando le dejó su marido le acertó en todo el colodrillo a tres manzanas de distancia.
Resulta que estos señores no van a las Olimpiadas, sino a los Mundiales, que se celebran en Adelaida (que, además de ser la que presentaba las telenovelas hace un porrón de años, es una ciudad de Australia, lo que aprende uno por mundo). Es que su disciplina no es olímpica, porque en vez de disparar con armas de las de ahora, lo hacen con armas históricas de las de Napoleón (os juro que no es coña). Así que en eso están.
Como la conversación era interesante (y la señora mayor nos miraba con cara de arrearnos un perdigonazo entre las cejas) casi perdemos el vuelo a Pekín. Hicimos una serie de 100 metros lisos en terminal que no se nos dio nada mal, de hecho, luego estuvimos sudados todo el vuelo hacia China. Allí nos regalaron una maqueta de avión con las mascotas de los Juegos, y nos dieron de comer (gratis) una vez antes de que me durmiera.

Me desperté, volví a comer y llegué a Pekín. Allí todo está escrito muy raro, como en chino, pero al final conseguí que me dieran la maleta. A Paloma, que viaja con nosotros, se la han perdido (pero seguro que aparece, que esta gente tiene pinta de ser pueblo pobre, pero honrado). Luego ha aparecido una chica de la agencia que nos ha llevado al hotel, que está un poco lejos de lo que viene a ser Pekín, pero es muy bonito, con sus baños en cada habitación y sus sábanas limpias y todo eso.
Aquí no se conduce mal. De hecho, se conduce peor que mal, pero me cuesta encontrar la palabra (y a mi hígado, porque hemos pasado un poco de miedo en el coche). Luego llegamos a la habitación, que nos han cambiado por un apartamento de 70m2 con 2 habitaciones y televisión y hasta cocina (creo que si lo ve Mayra Gómez-Kemp en su día cambian el premio estrella del Precio Justo). Hemos deshecho las maletas (bueno, Paloma no, que no tiene la maleta todavía, que se la han perdido, pero se ha duchado y se ha vuelto a poner la misma ropa, bueno, la misma no, que tenía una muda, lo que tiene ser mujer, madre, que sois más precavidas, que si me pasa a mí me toca ponerme los calzoncillos lo de atrás para alante).
Luego hemos ido a ver la inauguración. Pero resulta que ya no quedaban autobuses que fueran a la ciudad, así que tuvimos que quedarnos en el hotel. El hotel está lleno de húngaros, así que nos hemos ido a verlo al jardín en una pantalla gigante. La ceremonia inaugural ha sido igual de emocionante que otras veces. En la primera parte hablaban de algo como de la historia china, con música y demás (sí, me he dormido). Luego han pasado los distintos países con sus banderas. La nuestra la llevaba David Cal (muy blanquito, como no podría ser de otra manera) y luego han pasado otros países (pero vamos, que nos daba un poco igual).
Luego han pasado unos señores con una llama en la mano para encender el gas, se lo iban pasando unos a otros hasta que uno ya ha encendido el gas del todo, que digo yo que aquí la factura irá cara, aunque la verdad, con el calor que hace, tampoco hace falta que enciendan la calefacción, que yo no hago otra cosa que beber y no echo ni gota.
Ilustro con unas cuantas fotografías para que veáis que sigo vivo y que China es un poco como el polígono Arroyo Culebro de Fuenlabrada, pero en grande.
Mañana cuelgo alguna foto más, pero es que me he dejado el cable en el apartamento en Torrevieja. Os dejo una de mi vestimenta para la inauguración, como decimos en casa, "arreglao pero informal".

Vuestro hijo, que os quiere,
Maikel
Ya estoy en Beijing (o Pekín, o como se llame). Ha sido un viaje un poco largo y duro (como muchas otras cosas de la vida que hay que tragar). A las 17.30 embarcamos en un vuelo de British Airways rumbo a Londres, para luego ir de Londres a Pekín (que digo yo que para qué vamos primero al oeste si luego vamos a ir al oeste, que no es cuestión de joder la marrana y pasarse horas y horas en el avión).
Lo mejor de ir a Londres es que nos dieron un poco de comer (poco, no os creáis, un mierda-sandwich de pollo y un zumito y chocolatina), pero bueno, teniendo en cuenta que entraba en el precio del vuelo, mejor que mejor. Yo no tenía mucha hambre, pero me lo comí no fuera a ser que me riñera la azafata, que tenía muy pmala pinta.

Luego llegamos a Londres, y allí era una hora menos, como en Canarias, pero hacía mucho más frío que en Canarias y los londinenses son un poco más blancos y con un poco más de mala leche que los canarios. Casi perdemos el avión a Pekín porque nos liamos a hablar con unos tipos que llevaban unas camisetas con la bandera de España. Al principio creímos que eran de la Falange o algo de eso, pero luego nos dijeron que no, que eran del equipo español de Tiro Olímpico.
Entonces nos dimos cuenta de que no era el momento de bromear con unos tipos que, entre otras cosas, te pueden clavar un tiro entre ceja y ceja a la menor gracia. Así que cogimos por banda a una señora mayor, con gafas, que imaginamos era la que les planchaba las camisas a los tiradores. Pues no, padres, era la triple campeona mundial de tiro olímpico a 100 metros. Dice que estuvo casada, pero que ahora es viuda , porque cuando le dejó su marido le acertó en todo el colodrillo a tres manzanas de distancia.
Resulta que estos señores no van a las Olimpiadas, sino a los Mundiales, que se celebran en Adelaida (que, además de ser la que presentaba las telenovelas hace un porrón de años, es una ciudad de Australia, lo que aprende uno por mundo). Es que su disciplina no es olímpica, porque en vez de disparar con armas de las de ahora, lo hacen con armas históricas de las de Napoleón (os juro que no es coña). Así que en eso están.
Como la conversación era interesante (y la señora mayor nos miraba con cara de arrearnos un perdigonazo entre las cejas) casi perdemos el vuelo a Pekín. Hicimos una serie de 100 metros lisos en terminal que no se nos dio nada mal, de hecho, luego estuvimos sudados todo el vuelo hacia China. Allí nos regalaron una maqueta de avión con las mascotas de los Juegos, y nos dieron de comer (gratis) una vez antes de que me durmiera.


Me desperté, volví a comer y llegué a Pekín. Allí todo está escrito muy raro, como en chino, pero al final conseguí que me dieran la maleta. A Paloma, que viaja con nosotros, se la han perdido (pero seguro que aparece, que esta gente tiene pinta de ser pueblo pobre, pero honrado). Luego ha aparecido una chica de la agencia que nos ha llevado al hotel, que está un poco lejos de lo que viene a ser Pekín, pero es muy bonito, con sus baños en cada habitación y sus sábanas limpias y todo eso.
Aquí no se conduce mal. De hecho, se conduce peor que mal, pero me cuesta encontrar la palabra (y a mi hígado, porque hemos pasado un poco de miedo en el coche). Luego llegamos a la habitación, que nos han cambiado por un apartamento de 70m2 con 2 habitaciones y televisión y hasta cocina (creo que si lo ve Mayra Gómez-Kemp en su día cambian el premio estrella del Precio Justo). Hemos deshecho las maletas (bueno, Paloma no, que no tiene la maleta todavía, que se la han perdido, pero se ha duchado y se ha vuelto a poner la misma ropa, bueno, la misma no, que tenía una muda, lo que tiene ser mujer, madre, que sois más precavidas, que si me pasa a mí me toca ponerme los calzoncillos lo de atrás para alante).
Luego hemos ido a ver la inauguración. Pero resulta que ya no quedaban autobuses que fueran a la ciudad, así que tuvimos que quedarnos en el hotel. El hotel está lleno de húngaros, así que nos hemos ido a verlo al jardín en una pantalla gigante. La ceremonia inaugural ha sido igual de emocionante que otras veces. En la primera parte hablaban de algo como de la historia china, con música y demás (sí, me he dormido). Luego han pasado los distintos países con sus banderas. La nuestra la llevaba David Cal (muy blanquito, como no podría ser de otra manera) y luego han pasado otros países (pero vamos, que nos daba un poco igual).
Luego han pasado unos señores con una llama en la mano para encender el gas, se lo iban pasando unos a otros hasta que uno ya ha encendido el gas del todo, que digo yo que aquí la factura irá cara, aunque la verdad, con el calor que hace, tampoco hace falta que enciendan la calefacción, que yo no hago otra cosa que beber y no echo ni gota.
Ilustro con unas cuantas fotografías para que veáis que sigo vivo y que China es un poco como el polígono Arroyo Culebro de Fuenlabrada, pero en grande.
Mañana cuelgo alguna foto más, pero es que me he dejado el cable en el apartamento en Torrevieja. Os dejo una de mi vestimenta para la inauguración, como decimos en casa, "arreglao pero informal".

Vuestro hijo, que os quiere,
Maikel
13 comentarios:
Pero que grande eres!
Y yo que pensaba que podrías ver la inauguración desde dentro... Mira que con las tarjetas de Last Lap te puedes colar a casi cualquier sitio
:)
Suerte con lo que te queda.
Gracias a Dios hijo, entonces has comido bien, no? ya me quedo más tranquila que no hacía más que pensar en lo que comeran esos chinos para dejar de crecer tan pronto. No te acuestes muy tarde. Hale, que nos vamos a dar un paseo. Un beso hijo. Mami.
te prometo que me llevo el ordenador de vacaciones sólo por poder leerte día a día ;)
grande grandes
muas
a.
Para Taf: La inauguracion no la vio dentro casi nadie, la plaza de Tiananmen se lleno, no quedaban shuttles para la ciudad, ayer fue festivo nacional y no habia modo de conseguir llegar (ademas tuvimos problemas en el hotel). Pero hoy esta molando mas...
Para mama y papa: Ademas me he limpiado detras de las orejas, asi que imagina lo limpio que estoy.
Para elyse: yo que tu dejaria el ordenador de lado en vacaciones, te lo digo por experiencia.
me alegro de seas tú (y no yo) el que haya viajado a Pekín...
te voy a dedicar una canción:
"Pajarito chino
de color añil
calla que mi niño
no puede dormir"
Así no luce tanto, ya te la cantaré cuando vuelvas.
Para Claire:
yo me sé otra:
"cuando te digo
digo digo
china del alma,
tú me contestas,
chinita de amol"
perdón, quise decir:
"chinito de amol"
q grande eres alf!!!me intentaré hacer la deportista y q me interesa lo de los juegos..y lo consigua o no te seguiré leyendo!!!besotes
para puritadinamita:
Tampoco es para tanto, todavía nos quedan 15 días...
Ya se te ha pegado la censura de los chinos...??????
:-)
Para el agente naranja,
¿qué censura? Si aquí se puede decir de todo, le dije el otro día a un chino que me cagaba en Mao y, no sólo no se enfadó, sino que me han cambiado de hotel con uno que tiene una ventana con barrotes...
:-)
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